domingo, 2 de octubre de 2016

Esa vez al mirarnos


temblabas
mojada de lluvia reciente
otra humedad distinta
te relucía en los labios

no hablabas
con un lazo de arena y 

cenizas me arrancaste de tus ojos
sin importarte el rímel corrido

te acercaste
con la palma ahuecada
que alimentó gatos a escondidas
me tapaste la sonrisa
de niño dormido en tus brazos

tu mirada más limpia
me rescató de los escombros
mi cuerpo en un halo
de luz intermitente
volvía hacia vos
incorpórea en medio del sueño

me mirabas y
cerrabas los ojos
en un arrebato incontenible
escapándole al regreso

Esta mañana



en un café sentados
cada cual en su mesa

tres hombres

la misma edad
los mismos gestos

el ceño fruncido
la mirada perdida
en un punto distante
buscan la última sudestada
que los aleje
de ese horizonte cercano

En eso
una mariposa irrumpe
la persigue un niño y el sol
recorta las siluetas detenidas
son estatuas
de una plaza en primavera


como si llegaran a un acuerdo
los tres hombres se levantan

de cada par de ojos nace un brillo
que atraviesa la ventana
el único haz de luz
serena y transparente
ilumina
allá afuera
esta mañana

sábado, 1 de octubre de 2016

Cuando se viene la noche



Viajando al anochecer
apurados en
la ruta del desierto

un pajarito se estrella 
contra el parabrisas
tantas mariposas
lo hicieron antes y
decenas de insectos
irreconocibles
pintaron sobre el vidrio
un paisaje estelar

el pájaro estrellado
es el lucero del alba
las mariposas
diversas constelaciones
los bichitos un cúmulo
de polvo de estrellas
y una manga de langostas
una estela de vía láctea

pero si desde el fondo de la noche
se aproximara de golpe
un objeto volador
no identificado
y descubrieras que
se trata de una vaca
en medio de la ruta

¿apretarías el acelerador a fondo?

¿alcanzarías la velocidad de la luz?

¿ocurriría un nuevo Big Bang?


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