domingo, 2 de octubre de 2016

Esa vez al mirarnos


temblabas
mojada de lluvia reciente
otra humedad distinta
te relucía en los labios

no hablabas
con un lazo de arena y 

cenizas me arrancaste de tus ojos
sin importarte el rímel corrido

te acercaste
con la palma ahuecada
que alimentó gatos a escondidas
me tapaste la sonrisa
de niño dormido en tus brazos

tu mirada más limpia
me rescató de los escombros
mi cuerpo en un halo
de luz intermitente
volvía hacia vos
incorpórea en medio del sueño

me mirabas y
cerrabas los ojos
en un arrebato incontenible
escapándole al regreso

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