jueves, 7 de abril de 2016

Si me preguntan por ella


no supe nada más

Hablamos
aquella noche
de la vejez


los sueños abandonados
el aburrimiento

la entrega incondicional
al amor al odio

Pero nunca nada fue igual
me decía
a ser madre por un rato
dar luz y calor
a un cuerpo vacio y seco
de esos que la muerte
cada tanto elige

Y ahi se quedó
inmóvil y sola
sobre la sábana
humedecida
el vientre un libro abierto con
las hojas arrancadas

de luna llena esa carita
la vió por última vez
en el borde
de una estrella
hundirse lento como un sol
se agota en el horizonte

Fue entonces que vimos pasar
por la ventana una nube
de cenizas encendidas
mucho más que las de
todos los volcanes de la tierra

Este va a ser un invierno muy largo
alcanzó a decirme

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