miércoles, 23 de marzo de 2016

Con ella me alcanzaba


a mi abuela Delia








Mi abuela era poeta
y yo, el único que lo sabía.
Cuando mama perdía la risa
ella decía “…el año que viene
nos vamos a estar riendo de esto…” 
o “Música para mis oídos…”
cuando mi tío llamaba
del otro lado del mundo

Las palabras retumbaban en el aire
y yo con la boca abierta la miraba fijo
a los ojos dulces
la transparencia derramada
en una caricia cómplice sobre mi pelo
sonrojándome
corría atolondrado por el patio
ella regresaba a la cocina
a reencontrarse
con su silencio de siempre
en medio del ruido de platos y cacerolas

De noche en mi pieza tirado en la cama
los oídos tapados volvía
a escucharla apenas en un susurro
me traía el sueño
y despertaba a la mañana con el eco
de sus frases mágicas.

Hoy esas frases vuelven
en esta tarde gris como su pelo
y la veo con esa paz en su mirada
regar las macetas del balcón
la tierra humedecida de lágrimas
guardadas por años.
Aquí, donde un rayo de sol
descansa noche tras noche.
Donde cada mañana
hay capullos que florecen
para abrazarme.

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