lunes, 1 de febrero de 2016

Rastros de Purmamarca












…pueblito del Chalal
gama de verdes tenues a ocres cálidos
oscilan cambian discurren
por el entretejido de polvo y viento
la placita hecha de troncos
casitas de adobe incompletas
hay un joven del pueblo subido
a un cerro pequeño
el viernes parece un domingo
reflejando imágenes distantes
a cuatro kilómetros los colores son
más variados, se manifiestan más fuertes

que no se disuelvan en el olvido

que no se pierdan en lo lejano

del colorado terroso al verde amarillento
acariciando el turquesa
se convierte en lapislázuli
son más de siete los colores
de Purmamarca
los matices se entreveran
entre amalgamas brillantes
y opacidades térreas

Abro los ojos hacia el cielo
una nube llueve destellos de terracota
ilumina un peñasco solitario
en la ladera del Morado
sopla viento permanente
la bruma
recorre la paleta de colores
junto a la piedra desnuda
mineral de intemperie
que la tierra cobija y las montañas
le dan reposo en armonía

se respira y no queda nada
por fuera de este universo
creado desde el centro de las cosas

la palabra está ausente

Todo parece esfumarse
Pero no
se queda así
alejado del mundo

quieto.
profundo.
intacto.




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