jueves, 17 de marzo de 2016

Festividad














A la cabeza
un perro suelto
anuncia con su cola triste la llegada
de una mezcla de procesión y comparsa
Una chica se aproxima
con una caja
de artesanías
sin vender
los hombres del pueblo
llevan gorritas de visera
las manos en los bolsillos
y un aire de aburrimiento
que levanta el polvo
con la liviandad vespertina del viento

En una ráfaga de ametralladora
los fuegos de artificio saltan
por los aires encima de la parroquia
junto al algarrobo centenario
Les explotan tan cerca a las estrellas que
dejan de pestañear por un momento
cuando el silencio habla
en el lugar de las voces calladas por el asombro
el cielo se ilumina y sucede
una inesperada resurrección del día
suspendido en las alturas
por debajo todo se oscurece
desaparece de la vista la faz de la tierra
La luz se desvanece y
con rapidez despreocupada
confluyen hacia el centro de la plaza
los chicos saltando
los turistas extranjeros boquiabiertos
todos ellos
con un gesto de las manos
una inclinación de la cabeza o
un aplauso diminuto
saludan a las ancianas sabias
que murmuran su canto
mirando el piso
mientras los lugareños
las envuelven en una ronda

Después de la última campanada
me acerco
con el apuro de
quien está de paso
y no quiere perder nada.
En el momento más calmo
ellas se elevan
emprenden un vuelo sin rumbo
y se pierden
en una nebulosa
que se confunde
con el multicolor de las montañas



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